Call girls’ business cards
Entre 1994 y 1996, el artista neerlandés Erik Kessels vivió en Londres. Fue durante este tiempo que comenzó a tomar forma la singular colección, parcialmente revelada en estas páginas. Una colección nacida principalmente dentro de las cabinas telefónicas de Londres. En estos espacios de tránsito, abandonados en los estantes o pegados al cristal, aparecían con frecuencia simples y coloridos folletos impresos por cientos. Estos eran Tart Cards, las tarjetas de presentación de las Queens (las trabajadoras sexuales de la ciudad): carteles de bolsillo que abrían las puertas a un mundo de deseo y clandestinidad, donde un nombre ficticio siempre iba acompañado de un número de teléfono.
Este volumen traza un fragmento de la historia social inglesa a través del lente de un verdadero fenómeno de marketing subterráneo. Un ecosistema profundamente transformado por la llegada de Internet: donde antes había una cabina pública, ahora brilla una pantalla privada. Una transición que desplazó la oferta de las calles a la esfera digital, pasando del contacto accidental al consumo masivo.